dilluns, 15 de juny del 2009

Fatal estupendo como pocos (cabrón como muchos)

Siempre he sido muy testaruda, algunos le llaman defecto, otros virtud; aunque se mire por donde se mire, no deja de ser testarudez. Antes todo debía ser o blanco o negro, positivo o negativo. Yo, aférrima amante del blanco y/o el negro, me jode (y mucho!) no poder decir que algo es blanco o es negro.
La culpa de todo la tiene él! Un canalla inconcebible en las esferas mundanas: estupendo como pocos, cabrón como muchos. Uno que me pierde cuando me guia, que mira al suelo cuando le hablo de las estrellas, al que evito cuando quiere acercárseme y persigo cuando se aleja, al que yo siempre pregunto: ¿Cuál sería el camino ideal? ¿Seguir haciendo la imbecil o poner medidas drásticas en medio de todo este berengenal? Él, reflexionando levanta la vista, me mira desde la distancia y esboza una leve sonrisa.
Gran duda, gran fuego que me mantiene viva.